El Estado produce riqueza en la forma de bienes y servicios que mejoran la calidad de vida de la gente: justicia, seguridad, salud, educación, electricidad, agua, carreteras, entre otros. 

 

El acceso a estos bienes y servicios básicos permite avanzar hacia los objetivos del desarrollo sostenible reconocidos por las Naciones Unidas. Es muy importante dejar clara la importancia de los bienes y servicios que la función pública entrega. En realidad, las y los ticos tenemos una fuerte relación con lo público, pero lo tenemos tan normalizado que ya no lo notamos: vamos a escuela pública, tomamos agua del AyA, cargamos los celulares con electricidad del ICE. Ya ni lo notamos, y por eso hemos olvidado que en otros países el acceso a estos servicios es casi un lujo. 

 

Todos estos son servicios básicos que si estuvieran en manos privadas podrían volverse inaccesible para miles de personas que no podrían pagar los precios. 

 

¿Por qué estamos en contra de vender empresas públicas?

 

Vender empresas públicas no arregla el déficit fiscal. El Gobierno estimó en su primer borrador para negociar con el FMI que la venta de FANAL le aportaría al país un 0.02% del PIB y la venta de BICSA aportaría un 0.40% del PIB. El déficit fiscal del 2020 está proyectado en 9.3% del PIB. 

 

Vender empresas públicas empeora las finanzas de otras entidades. Las empresas públicas aportan cargas parafiscales sobre sus utilidades (aportes adicionales al pago de impuestos). Es decir, a parte de pagar impuestos, pagan otros aportes que las empresas privadas no pagan. Por ejemplo, el Banco Nacional y el Banco de Costa Rica, después de pagar sus impuestos, aportan casi un 40% de sus utilidades en cargas parafiscales (15% al IVM, 10% al INFOCOOP, 3% al CNE, 5% al CONAPE y 5% al FOFIDE) mientras que la banca privada apenas aporta un 5%. Si se venden estos bancos, ese 25% de aportes se pierde.

 

Vender empresas públicas tiene otras consecuencias que no nos explican. Por ejemplo, si se vende FANAL el CNP pierde su principal fuente de financiamiento, y la CCSS dejaría de recibir alcohol al costo (FANAL le vende alcohol a la CCSS al costo. ¿Cuánto habría lucrado una empresa privada vendiéndole a la CCSS alcohol con sobreprecios en media pandemia?) 

 

Sabemos que lo público tiene defectos que deben ser mejorados. Pero vender las empresas públicas no es mejorarlas, es perderlas. 

 

¿Por qué insisten en vender las empresas públicas? Porque lo que quieren estos tagarotes es comprarlas y dejarse los negociazos. La solución al déficit fiscal no pasa por deshacerse de las joyas de la casa, pasa por arreglar las causas que lo originaron: fraude fiscal, corrupción, regresividad. 

 

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